Los efectos del confinamiento en el medio ambiente han demostrado que sí es posible vivir en un mundo con aire más limpio, así como trabajar y transportarnos de manera más saludable.

La pandemia del coronavirus ha generado la mayor caída en la emisión de CO2 de la que se tenga registro en la historia.

 

Hay menos aviones en los cielos y menos coches en las carreteras. El consumo de energía ha bajado. La NASA ha detectado desde el espacio la disminución de gases contaminantes en la atmósfera

 

En algunos países ya se han comenzado a ver iniciativas en favor del medio ambiente impulsadas por el coronavirus.

 

Varios de los países que fueron los primeros y más afectados por COVID-19, como Italia y España, y los que tuvieron más éxito en el control de la enfermedad, como Corea del Sur y Nueva Zelanda, han puesto el desarrollo verde junto con la salud en el corazón de sus estrategias de recuperación de COVID-19.

 

Una rápida transición global hacia la energía verde mejoraría la calidad del aire hasta el punto de que las ganancias de salud resultantes compensarían el costo de la inversión hasta dos veces.

 

Los pacientes con enfermedades pulmonares y cardíacas crónicas, causadas por la contaminación del aire, tienen más probabilidades de fallecer en caso de contraer el Covid-19

 

Más de la mitad de la población mundial ahora vive en ciudades que son responsables de más del 60% de la actividad económica y las emisiones de gases de efecto invernadero. Con densidades de población relativamente, altas las ciudades están saturadas de tráfico, muchos viajes se pueden realizar de manera más eficiente en transporte público, a pie y en bicicleta, que en automóviles privados. 

 

El auge de políticas gubernamentales en algunos países promoviendo el transporte eléctrico ha hecho disparar la venta de vehículos eléctricos tanto coches como bicicletas.

 

Alemania o Inglaterra han aprobado ayudas de hasta 6.000 euros para la adquisición de un modelo 100% eléctrico, mientras que España ultima su propio plan de incentivos al sector

 

En la Unión Europea, los automóviles son responsables del 45% de las emisiones de CO2 del transporte, y su impacto sigue creciendo. Para alcanzar el Acuerdo Verde de la UE, se necesitará que al menos el 40% de los coches vendidos en 2030 sean cero emisiones, y se deberá vender el último automóvil con motor de combustión en 2035.